Ubicado en el corazón de Bogotá, el Parque Central Bavaria propuso una transformación profunda en la manera de concebir el centro de la ciudad. Diseñado por el Taller de la Ciudad (Carlos Hernández y Eduardo Samper Martínez), en colaboración con Rafael Obregón y Édgar Bueno, el conjunto surgió a comienzos de los años noventa como un intento de convertir los antiguos terrenos de la cervecería en un nuevo fragmento de la urbe.

En el plan original se contemplaban cuatro manzanas que combinaban vivienda, comercio y espacios públicos, además de la conservación de varias edificaciones industriales. Solo se construyeron dos, pero su planteamiento marcó un precedente. “Si el proyecto se hubiera desarrollado en su conjunto, incluso dejando en pie las malterías, como un museo de arquitectura que reuniera la obra de Fernando Martínez, habría dado un sentido cultural y urbano al lugar que aún echo de menos”, recuerda Hernández.

Sin embargo, el arquitecto reconoce que las dos manzanas realizadas en su etapa inicial conservaron la esencia de la propuesta: una escala amable, una mezcla de usos y una arquitectura que dialoga con las preexistencias. “Era un proyecto que no pretendía ser de torres, sino de ciudad”. La decisión de mantener las cavas y las falcas —este nombre se debe a la empresa que construyó las ollas de cocción de trigo para elaborar cerveza— como parte integral del nuevo tejido urbano permitió conservar la memoria industrial del lugar y darle identidad al conjunto.
Más detalles sobre el Parque Central Bavaria
Con la distancia del tiempo, Hernández ve en el Parque Central Bavaria un gesto pionero: “Propuso una manera distinta de hacer ciudad, de integrar vivienda, comercio y espacio público en un mismo tejido, semejante a lo que se había implementado en el centro internacional, pero con una exploración arquitectónica que ofrecía una escala más amable”. Esa mezcla, todavía poco común, se adelantó a muchos de los debates sobre densificación y revitalización urbana que llegan hasta nuestros días.

Hoy, el arquitecto imagina el proyecto original, continuado hacia el Museo Nacional y hasta lo que hoy es el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación, como parte de un corredor verde que uniera los cerros orientales con el centro. “Era una idea de articulación urbana que no se pudo realizar”. Aun así, el Parque Central Bavaria sigue siendo un referente de renovación urbana en Bogotá, un ejemplo de cómo la arquitectura puede ayudar a reconstruir la ciudad desde sus huellas industriales.
