Pasar frente a la Fundación Santa Fe de Bogotá es una experiencia que trasciende la rutina urbana. El conjunto, con su fachada reconocible y su armonía entre lo técnico y lo natural, parece respirar. Jardines suspendidos y volúmenes que dialogan con el paisaje de los cerros orientales enmarcan una sensación poco habitual en un entorno hospitalario: calma, conexión y vida.

Detrás de esta experiencia está El Equipo Mazzanti —liderado por el arquitecto Giancarlo Mazzanti—, una firma que, con la ampliación de la Clínica Santa Fe de Bogotá, logró transformar la manera en que entendemos la arquitectura para la salud. Ganadora de premios internacionales —entre ellos el RIBA International Award for Excellence 2021—, esta obra ha sido reconocida como un modelo global por su apuesta a la humanización del espacio hospitalario.

Detalles del diseño de la Fundación Santa Fe de Bogotá
En retrospectiva, Mazzanti reflexiona sobre esta obra y confiesa que para enriquecerla introduciría más actividades “anómalas”: cines, auditorios, salas de meditación y otros usos que reconecten al paciente con su cotidianidad como parte del proceso de sanación. El arquitecto señala que, desde su concepción y como propuesta innovadora, la ampliación se pensó como un sistema capaz de crecer, replicarse y adaptarse, idea que se consolidó con las creaciones de la Torre de Servicios Ambulatorios y el Edificio Jardín.

En la Torre de Servicios Ambulatorios, se buscaba cuestionar qué debería ser un espacio de espera; gracias a la luz natural, los recorridos fluidos y la vegetación, esta torre se logró concebir como una zona que invita al sosiego, mientras que el Edificio Jardín introdujo un gesto urbano poderoso: un proyecto horizontal como una gran cubierta-plaza que permite conectar los edificios existentes y preservar las áreas verdes.

Además, pensando en crear un ambiente más tranquilo que redujera el estrés por el contexto que viven los pacientes, en el Edificio Jardín se buscó una solución termoacústica con la empresa Álvaro Largacha V. & Cía. SAS, que instaló ventanas termoacústicas con vidrios Low-E, que permiten regular la temperatura, sonido e iluminación adecuada para los visitantes. En su diseño se plantearon fachadas basculantes, que se mimetizan con la obra y así logran una generosa ventilación natural.

La expansión de la Fundación Santa Fe no solo amplía una institución médica, sino que redefine la relación entre salud, arquitectura y comunidad. “Mediante la regeneración de la manzana y la intervención en múltiples edificios, el proyecto avanza en la idea de repensar el hospital tradicional, transformándolo en un espacio más abierto, más cercano a las personas y más verde —señala el arquitecto—. Retoma y potencia las ideas del arquitecto George Nelson, quien diseñó las primeras propuestas del plan maestro junto con los fundadores de la Fundación, concebido como “El jardín de la salud” o “El jardín sanador”.
